Que quede claro que es imposible. Se toma el título de este artículo como un propósito para el año entrante , alocado y seguro que nacido de cierta inconsciencia o ingenuidad. Enseguida se aterriza y se asume la inutilidad de tal idea. Ni apuntarse a un curso de escritura creativa, uno de esos que acabarán invadiendo por algorítimicas casualidades los laterales de tu pantalla o tu timeline de Twitter, serviría de nada.
Como en noches ya demasiado lejanas es mejor un abandono a tiempo, un repliegue ordenado para pensar en otros momentos y en otras habilidades, si es que existen. Dejarlo todo y entregarse a la lectura de los extraordinarios reportajes de la escritora argentina. Un placer más alcanzable, este sí.
Porque Leila Guerriero (Junín, 1967) es sobre todo una escritora de reportajes. Aún poseedora de una capacidad indudable para destacar ante la exigencia de la concreción que supone el columnismo, también ahora radiofónico, y poco interesada en las prisas de la redacción como espacio de trabajo, la brillantez alcanzada en sus reportajes la ha convertido en una de las escritoras más interesantes de la narrativa en español de la actualidad.
Lo admirable de sus trabajos, algunos de ellos auténticas piezas maestras de la narración periodística, tiene que ver básicamente con la capacidad de atraer al lector, de mantenerlo interesado en historias que aparentan estar alejadas de sus intereses. Un estilo propio, de formalismo innovador y arriesgado, con una capacidad increíble para hilvanar situaciones y enlazar personajes, capta al lector y posiblemente le alienta a repetir la experiencia lectora, trate ésta de la vida de un mago manco, de la búsqueda de la verdad de unos antropólogos forenses o de la ilusión de un abogado por rehabilitar vidas de presos a través del rugby. Ahí radica su principal virtud, nada más y nada menos.
Todas sus historias, documentadas en una labor previa evidente, profunda e innegociable nos recuerdan el valor del periodismo narrativo; en tiempos de dudas y futuros inciertos para este género, Leila muestra el camino. Disfrútenla.
- Rugby para reinsertar a los presos más violentos (El País Semanal, 14/10/2018)
- Bajo la ley de los gitanos (Gatopardo, 18/10/2018)
- René Lavand, el mago manco (Soho)
- El rastro en los huesos (El País Semanal, 23/12/2007)

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