el Gaviero

un blog personal de José María Cumbraos

Kallifatides y su trilogía: ironía, compromiso y amor

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(Campesinos y señores, El arado y la espada, Una paz cruel. Theodor Kallifatides, Galaxia Gutenberg, 2024)

A uno le resulta increíble pensar en lo que puede haber supuesto en la vida de Theodor Kallifatides (Molaoi, 1938) narrar en la lengua de su país de acogida desde 1964, Suecia, los momentos culminantes de la historia reciente de su país, Grecia.

Uno no deja de sorprenderse por ello y no escatima elogio alguno al pensar en la capacidad y el talento que se debe poseer para llevar a cabo semejante empresa y hacerlo, además, mediante los recuerdos de infancia y adolescencia. Y acabar lográndolo, tan alejado de aquellos lares, aquella época y aquella lengua.

Y si nuestra imaginación no alcanza a proyectarse en la realidad de su autor, o al menos si no es capaz de salir del asombro que supone pensar en tan llamativo recorrido vital, permítanme el atrevimiento de recomendarles que dediquen parte de su ocio veraniego, en este estío que se  vaticina tan achicharrantemente griego, a disfrutar de estos tres libros escritos entre 1974 y 1977 (Campesinos y señores, El arado y la espada  y Una paz cruel) pero desconocidos en España hasta su publicación en 2024 por Galaxia Gutenberg, tan cuidada como todo lo que acostumbra a hacer esta editorial

Descubrirá el lector en Kallifatides a un excepcional narrador de historias, sobre todo de las pequeñas historias personales que componen la historia común de una nación. Pero sobre todo encontrará una literatura natural y que rezuma sencillez a la hora de ficcionar unos años que en vez de ser los más felices de una vida, aquellos en los que la personalidad se forma, fueron años de dolor y plomo, años que condujeron a muchos griegos al abandono de su patria, tal y como se refleja en el libro que cierra la trilogía, el que se desarrolla en Atenas íntegramente, tras los dos primeros en el particularísimo mundo de Yalós.

Yalós (topónimo que nadie acierta a explicar, ni los más viejos de un lugar que se halla al sur del Peloponeso, trasunto del pueblo natal del autor) es el epicentro de las dos primeras novelas y la obsesión permanente de los yalitas que, trasladados a Atenas en la tercera, no quieren saber nada de regresar a él.

Los yalitas constituyen una comunidad particular, una representación fidedigna de la Grecia rural, yerma y pobre, superviviente de las invasiones de italianos y alemanes en la década de los 40, postergada por el protectorado inglés en el que Churchill convierte al país, sufrientes después ante una guerra civil que pretende acabar con los partisanos y los comunistas, pero de la que nadie se atreve en 1955 a decir que esté concluída. 

En estas líneas no hay más pretensión que convencer al lector de que en las páginas de estos tres libros se encontrará una extraordinaria colección de personajes y situaciones producto de esa idiosincrasia griega que por momentos nos resulta tan cercana a la nuestra. Kallifatides las maneja ambas con habilidad, saltando de unos personajes a otros, todos ellos protagonistas de fracasos y desgracias, de dolores más que de glorias que recuerden al pasado de su civilización, que es, recordemos, la nuestra también. 

Los griegos de Kallifatides, esto es, él y sus recuerdos de infancia y adolescencia, saben lo que han sido pero tratan de convivir con su decadencia actual, con ese sentimiento de estar relegados por la Historia y ser protagonistas muy secundarios de las decisiones que otros toman en su nombre.

Tira Kallifatides siempre de ironía, sabiendo explotar esa costumbre tan mediterránea de criticar sin límites las vidas ajenas, una especie de cotilleo de pueblo que trasciende la pequeñez de Yalós y se instala en la barriada ateniense a donde ha ido a parar el adolescente Minos, protagonista fundamental de la historia junto a su familia, desolada y diezmada por las invasiones y la guerra. Pero también hay un sentido autocrítico, paródico de las vidas y especialmente, de las desgracias propias, admitidas incluso con resignación. Es revelador de ello el don que poseen los griegos (yalitas y atenienses) para poner motes a los vecinos, fundamentados en una saña sin parangón. En los tres libros encontrará el lector un surtido imaginativo e hilarante que a buen seguro le dejará impresionado.

Este maravillosa obra que es la trilogía de Kallifatides, en fin,  destila también compromiso, más nítido en los libros segundo y tercero, a medida que los partisanos comienzan a ser diezmados y relegados socialmente, a medida que la guerra civil va descubriendo quienes son los vencidos. Se trata de un compromiso político e ideológico, por supuesto, pero especialmente un compromiso con la literatura, con el derecho a escribir lo que se ve (en medio de tanta desolación, con cuanta belleza describe el autor la culminación del amor entre Rebeca y Minos en la playa, por ejemplo) y de la manera en que cada uno lo ve, en definitiva, un compromiso con la vida en tiempos de tanto dolor.

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