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Hay un ímpetu visceral en el estilo de Fernanda Melchor, o al menos en la Fernanda Melchor del año 2013 en el que escribió este Falsa liebre (Penguin Random House, 2022), reescrito y reeditado ahora tras los posteriores éxitos de sus dos otros libros, Temporada de huracanes y el breve pero intenso Paradáis.
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La educación sentimental y Travesuras de la niña mala se desarrollan en París, hablan de amor y describen una época fundamental de la historia de las vidas de sus protagonistas y de la humanidad, están escritas por dos genios de la literatura y procuran un inmenso placer a este lector. Ahí van unas cuantas razones
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Nadie ha manejado jamás las digresiones como Javier Marías. En Tomás Nevinson alcanza una cima literaria irrepetible
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Hablamos en esta entrada de un magnífico libro de viajes, literatura poco apreciada por el autor de este blog, ahora en cambio maravillado por el dominio del lenguaje y la ironía de Steinbeck al recorrer en 1960 su país para tratar de descifrarlo
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Ahora que ya se ha perdido aquella tradición periodística de preguntar a los presidentes del Gobierno qué obras literarias metían en su maleta veraniega (selección en la que asesores externos y la vanidad habitual les hacían ser pródigos en falsedades y mentiras, también aquí) , tomo yo el testigo y reseño la selección propia, lecturas -estas sí- verdaderas y reales, deseando que sean útiles y de interés para todo aquel que considere que hay vida literaria más allá del estío.
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El periodismo narrativo de Leila Guerriero y sus magníficos reportajes son el objeto de esta entrada, la primera de 2021.






